Benditos sean los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Benditos sean aquellos que lloran, porque para ellos habrá consuelo. Benditos sean los obedientes, porque ellos heredarán la tierra. Benditos sean aquellos con hambre y sed de justicia, porque van a obtener satisfacción. Benditos sean los compasivos, porque serán tratados con compasión. Benditos sean los puros de corazón, porque ellos verán a Dios. Benditos sean quienes hacen la paz, porque serán llamados los hijos de Dios. Benditos aquellos que son perseguidos en nombre de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Y benditos sean ustedes, cuando otros los rechacen, los persigan y murmuren toda clase de malvadas mentiras en su contra por seguirme.
Alégrense y llénense de júbilo, porque grande es su recompensa en el cielo.
Jesús
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