En la vida cotidiana, es fácil pasar por alto las cualidades excepcionales de las personas que nos rodean. Sin embargo, dedicar un momento para reconocer y celebrar sus talentos, logros y características únicas puede tener un impacto profundamente positivo. Estudios demuestran que el reconocimiento alienta a las personas a continuar esforzándose y mejora su imagen propia.
Por ejemplo, un simple cumplido sobre la creatividad de un amigo puede inspirarlo a seguir explorando sus habilidades artísticas. Del mismo modo, expresar admiración por la dedicación de un colega puede motivarlo a mantener su compromiso con el trabajo.
No subestimes el poder de unas palabras amables; pueden iluminar el día de alguien y fortalecer las relaciones interpersonales.
Esto, en definitiva, tiene un gran poder, pero recuerda, no se trata de mentir; la idea no es adulación, es una observación de la realidad.
La única excepción a la regla es cuando tienes evidencia de que la persona aún no es lo que tú ya sabes que puede ser, pero está dando pasos pequeños en esa dirección. En esos momentos, una observación de la realidad no es necesaria, sino más bien, una declaración a futuro es más adecuada.
Deposita la semilla de lo que puede ser y verás con alegría los frutos de lo que logró ser.